martes, 22 de octubre de 2013

Amor ficticio.


Ron Weasley, Peeta, Harry, Cuatro, Kirtash, Jace, Will, Jem... Son tantos, que no sabes con cual quedarte. Son tan perfectos, tan atentos, cariñosos, amables, detallistas, todos son tan guapos... En fin, es muy fácil enamorarse. Y todo esto está muy bien, pero a los que conocemos a todos estos personajes, porque eso es lo que son, personajes y nada más, nos pasa factura en la vida real. 
Estás toda tu vida esperando a que llegue tu Ron, tu Will, o muchas veces, tu príncipe. Y cansa mucho esperar y esperar, y que nunca llegue. Te puede gustar uno, parecerte mono otro, hasta que llega ese día en que te das cuenta de que esa persona que buscabas ha aparecido. Al principio, es un chico mono, me gusta. Después, piensas: "Qué pasaría si....Y, ¿Saldrá bien?"  No haces nada por miedo. Cada vez es más difícil no pensar en esa persona, y sólo quieres tocarlo, pasar toda una vida abrazada a él, comértelo a besos. Hay dos opciones, o callas y lo amas como a mis personajes, de manera que nunca lo vas a tener, o le dices todo. Él parece que te quiere, que siente lo mismo, así que te lanzas y se lo dices, que también lo quieres junto a ti, y cuando parece que va a llegar el mejor momento de  tu vida, te dice:" Yo... es que, somos demasiado amigos, te quiero mucho para perderte, eres muy importante para mi. Y, ¿Sabéis? Todo lo que siempre has esperado, todo lo que habías soñado, como si fuese un libro, se desmorona, se te cae el mundo, y al final, acabo yendo de nuevo a mis libros, donde leo entre páginas mojadas, unas historias que van a acabar bien, donde sí habrá príncipe, y donde el fracaso no te afecta, ya que todo esta dentro de una barrera, que es la ficción. Una vez he estado enamorada realmente, y puedo decir, que hasta que aparezca mi amor ficticio en la realidad, me quedo escondida entre las páginas de una buena novela. 



Nancy S. 

No hay comentarios:

Publicar un comentario